Un pueblo descarnado, traicionado y asesinado

«La Guerra Civil española ya estaba perdida cuando los fascistas tomaron Irún a finales del verano de 1936. Pero en una guerra nunca se puede reconocer que está perdida, ni siquiera a uno mismo. Porque en el momento en que reconozcas que está perdida, estás derrotado. Aquel que estando derrotado se niega a reconocerlo y sigue luchando hasta el final, ganará la última batalla; salvo, claro, que sea asesinado, reducido por el hambre o traicionado.

Todo esto le ocurrió al pueblo español. Ellos fueron asesinados en masa, reducidos por el hambre, privados de armas y traicionados».

Ernest Hemingway

Fuente: Prólogo de “La gran cruzada”, libro de Gustav Regler.

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